
Escrito por: Yovanu
Soy Vanu y escribo desde Buenos Aires, Argentina. En mi tiempo libre trato de llevarme en fotos, recuerdos de todo aquello que me parece hermoso, ya sea extraordinario o cotidiano. Amo el cine, las series, viajar, las charlas con amigos filosofando sobre la vida e intentando cambiar el mundo….y básicamente, soy un cronopio.
Buenas, buenas… ¿qué tal las ha tratado la Navidad y demás fiestas según donde vivan? Espero que todas estén ya recuperadas de la resaca y la ingesta descomunal de alimentos, y me acompañen en la crítica (hoy sí que es más para criticar que otra cosa) del día de hoy.
No soy muy afecta a criticar demasiado los libros, porque pienso que lo que no me gusta a mí, bien puede gustarle a otro, así que empezaré aclarando que es simplemente algo personal, no se ofenda ninguna si es que piensa todo lo contrario, pero … 13 Horas de Meghan O´Brien no está entre mis predilectos.

Vamos un poco con la sinopsis de la historia en cuestión. Una importante ejecutiva (empiezo a asumir que casi todas las lesbianas son ejecutivas y exitosas), adicta al trabajo y sin vida personal, se encuentra un viernes por la noche en su lugar preferido, su oficina….trabajando, que para eso es adicta a la cuestión. Uno de sus compañeros/amigos decide hacerle un regalo de cumpleaños (para dejar claro la ausencia de vida social, su cumpleaños lo pasa trabajando, sin la visita siquiera de un elfo…), y lo mejor que se le ocurre para regalarle es la visita de una stripper. Sí…una, y no porque la protagonista sea lesbiana públicamente ni mucho menos, sino porque su compañerito algo sospecha o bien porque simplemente quiso hacerla enojar.
La protagonista al ver a la stripper se pone de muy mal humor, por ver interrumpido su trabajo, por la coreografía de una mujer en pelotas en su oficina o por la suma de todo eso…así que en pleno estallido emocional, decide echarla y asegurarse además que se va. Lo mejor para asegurarse que se va es acompañarla personalmente hasta la salida. Se suben a un ascensor, éste a los pocos segundos se queda trabado entre dos pisos y ahí tenemos el verdadero comienzo de la historia.
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